Mis datos son míos, es el titulo de el extracto que se presenta a continuación:
Compitiendo con el chocolate belga, Paloma Llaneza se lanzó a la arena del EBE para hacer reflexionar a los blogueros.¿Qué ocurre con los datos que proporcionamos diariamente a las redes sociales, tipo Facebook, Twitter, o con la información que obtiene Google cuando realizamos las casi rutinarias búsquedas?
En opinión de la abogada y socia directora de Razona Legaltech, “lo que uno dice en Internet está sujeto a un escrutinio bastante impresionante, Por parte de más gente de la que nosotros pensábamos”, por lo que hay bastantes posibilidades de que “alguien sepa más de ti de lo que debería”.
Llaneza no es optimista: “Si la situación sigue de este modo, el futuro de Internet podría no ser en base a la libertad que se predica. Podría ser cerrado, aunque espero equivocarme”, asegura.
El usuario puede pensar que “al controlar la identidad controlas lo que se dice de ti. Pero la ponente ha ido más allá en su exposición: “No puedes controlar tu reputación. Lo que los demás dicen de ti. Por ejemplo, que te hagan una foto en un beers&blogs y la suban”. De hecho, Paloma Llaneza ha revelado que “hay todo un negocio en torno a la gestión de la reputación”, lo que ha provocado la reacción de la sala, plasmada en los tweets de los asistentes.
La realidad, según Llaneza, es que “lo que contamos de nosotros importa y mucho”.
“¿Qué es un dato personal? ¿Por qué son míos? Mi voz, mi huella digital… Es obvio que la IP es un dato identificativos. ¿Por qué tengo que protegerlos, si son públicos?”, se pregunta Llaneza, quien recuerda que “aquellos datos que hemos dado voluntariamente, el usuario tiene derecho a poder retirarlos. Eso es el derecho de protección de datos”, asegura.
Pero hay más preguntas: “¿De quién son los datos personales?” Con cierta indignación, la ponente ha citado una frase del director de políticas para la UE de Facebook, Richard Allan, que aseguró que “son míos porque el cliente los ha facilitado voluntariamente”.
Es realmente interesante, pero tengo la sensación de que esta práctica es muy antigua, cuando solicitamos una tarjeta de crédito o la membrecía a un club se nos pide nuestros datos. Que casualidad que a veces recibo llamadas ofreciéndome membrecías de un club en la playa, cuando pregunto yo que como obtuvieron mi teléfono, siempre me dicen que me han referido como un buen cliente.
Al menos puedo decir que las sugerencias que me llegan por facebook no son tan fastidiosas como las llamadas telefónicas, pues con un simple click cierro lo que no me gusta, pero si hago lo mismo por teléfono, quedaría como una “mala referencia”
Fuente:
http://eventoblog.com/2009/11/mis-datos-son-mios-y-me-los-llevo/comment-page-1/#comment-56654
domingo, 29 de noviembre de 2009
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